No es la primera vez que en este blog hablamos de los inicios de GAME SA, de cómo fue fundada y del origen de su nombre ( GAME SA =  Gomez, Arregi, Maidagan y Etxeberria).

Hoy, día 8 de Marzo, nos queremos centrar en la A de GAME SA, Arregi no es otra que Amaia Arregi, socia fundadora y valiente emprendedora allá por los años 50.

Si hoy en día el mundo del suministro industrial sigue siendo, mayormente un mundo de hombres, en el que la entrada de las mujeres está siendo lenta y costosa, resultado de un gran esfuerzo, la situación en los años 50-60 no era mejor.foto

Amaia fue y hoy sigue siendo una mujer referente para todas las demás, una de esas mujeres a las que tenemos que agradecer el habernos abierto paso y habernos ayudado a iniciar este camino tan largo, en el que nos queda tanto por hacer.

Preguntada por cómo decidió embarcarse en una aventura como la creación de una empresa, Amaia nos cuenta la historia con toda la naturalidad del mundo, como si aquello no hubiese supuesto un esfuerzo especial, quitándole peso e importancia.

Amaia empezó de oficinista en una empresa donde la gran mayoría eran mujeres, mujeres que como ella se veían obligadas a dejar el trabajo a contraer matrimonio. Pero lejos de quedarse a cuidar de su casa y de su marido, Arregi decidió acompañar a éste en el negocio que acababa de empezar. Pues se había establecido como representante de una conocida marca en Beasain.

Mientras el marido visitaba clientes y hacia labores de  “viajante”, Amaia se encargaba del trabajo de la oficina, y así en tándem funcionaron hasta que un conocido les ofreció abrir un suministro. Al fin y al cabo este socio contaba con capital y Amaia y su marido conocían el sector como nadie.

Así siguieron funcionando hasta que se unieron con otros dos socios decidieron a abrir su propio negocio; GAME SA.

Comenta ella que sí era un mundo dominado por hombres, un sector masculino en el que era difícil encontrar otra mujer (a no ser que fuese hija o esposa de empresario) pero insiste en que ella nunca se sintió menospreciada por sus socios ni por otros empresarios del sector, recuerda aquellos años con mucho cariño.

Preguntada por otras emprendedoras de su entorno solo le vienen a la cabeza sueñas de bares, pastelerías, carnicerías, etc. no había mujeres en la industria; algo que no parece haber cambiado en estos 60 años.

Amaia es consciente de que la situación sigue siendo de desigualdad, que “estamos a años luz de los hombres, y tenemos que seguir luchando día a día, tenemos que empoderarnos, porque la igualdad tiene que llegar; tenemos que hacer que llegue”.

 

¡MILESKER AMAIA!

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