Ayer estuve en IKEA.

En general fue una visita como las de siempre, fui con las ganas de siempre, me salí de la lista y del  presupuesto y pequé como siempre, aluciné con las cosas, montajes y diseños tan prácticos que hacen como siempre, terminé agotada como siempre y prometí que no volvería en 2 años, tal y como hice hace cuatro meses.

toniPero algo fue diferente, hubo un pequeño detalle que me hizo cambiar la perspectiva, que me creo una nueva sensación, una que nunca antes había tenido en IKEA; y es que cada vez que voy los miro con admiración, pienso en cómo alguien fue capaz de llevar de negocio en el sector del mueble, en lo brillantes que tienen que ser los/as diseñadores/as para dar con esas soluciones para cada rincón de cada casa… admiración con mayúsculas. Esta vez sin embargo además de la admiración tuve una sensación de igualdad, de poder mirarles de par en par, de hablar a IKEA de tú a tú (en sueco imagino) y es que…. ¡Descubrí que vamos un paso por delante de IKEA!

Eran las 20:18, acababa de pagar la compra, salía de la tienda de alimentación sueca y me disponía  a coger dos piezas de mi armario en el mostrador correspondiente, cuando lo ví ¡Ahí estaba el, EL ARMARIO DE VENDING! Ese armario que nosotros/as empezamos a instalar en distintas empresas hace ya siete años; armarios que reponemos periódicamente para que nuestro cliente no tenga que hacerlo, ni tenga que preocuparse del stock. Esos armarios que al cliente se aseguran un stock de esos productos que necesitan a todas horas (turnos de noche, festivos..), armarios que facilitan el control y gestión de pedidos a aquellos clientes que los utilizan… esos armarios que ahora podemos ver en IKEA.

En el caso de los suecos estaba lleno de tornillería y pequeñas piezas que podemos necesitar para montaje de los armarios (tubillones, tornillos, tuercas, arandelas,…) pero la finalidad es la misma: Poner al alcance del usuario aquellos productos que utiliza y necesita.

Así que sí, en resumen me fui a casa sintiéndome como David cuando se enfrentó a  Goliat… una sensación que apenas duró unas horas, pero me recordó que “los pequeños” también podemos ganar en ocasiones, que no está todo perdido, y que si queremos salir a flote tenemos que seguir dando “pasitos” como éste.

 

 

Mª Jose Bidaurreta.

2 Comments

  1. Raúl Bon says:

    Me alegra conocer estos casos tan cercanos. En nuestra tierra, con creatividad, ingenio, valentía y como has dejado ver, escuchando al cliente.
    La primera vez que vi una máquina de vending utilizada en una conocida acería guipuzcoana, con guantes de protección (no recuerdo si eran de soldador), me pareció una gran idea por múltiples cuestiones: disponibilidad, control del gasto, información sobre el usuario, etc. Quizá era vuestra.
    Subrayo el hecho de responder a una necesidad del cliente.
    ¡Enhorabuena Mª José!

    • gamesasuministros says:

      Milesker Raúl,
      Tanto por tus observaciones como por seguirnos en el blog.
      Veo que compartimos la importancia de responder siempre a las necesidades del cliente.
      Un placer.

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